Minerva levanta 10 millones para probar su humanoide Roger en trabajos de riesgo
La startup anuncia una ronda de 10 millones de dólares y pilotos pagados para el otoño. Roger combina asistencia automática con control remoto por VR, pero aún faltan métricas públicas de rendimiento.

Minerva Humanoids anunció el 6 de octubre una ronda de financiación presemilla, una fase temprana para impulsar una startup, de alrededor de 10 millones de dólares. General Catalyst la lideró, con Long Journey Ventures y Credo Ventures como colíderes. La empresa dice que la financiación acompañará el lanzamiento de sus primeros pilotos pagados durante el otoño de 2026. La nota no confirma que esos pilotos ya hayan empezado: fecha una intención, no resultados de campo.
Roger, el humanoide que Minerva presenta como su primer prototipo, está pensado para trabajos de riesgo en energía y seguridad pública: desde operaciones en instalaciones petroleras hasta respuesta a materiales peligrosos. Por ahora, lo descrito es un prototipo y una hoja de ruta de pilotos, no un producto comercial disponible ni un sistema con despliegue sostenido documentado.
Quién lleva el mando
La propuesta combina automatización y teleoperación, es decir, control a distancia por una persona. Según el comunicado, el especialista lleva un visor de realidad virtual, ve desde la perspectiva del robot y ejecuta las acciones críticas; la capa de IA propia de Minerva se ocupa de equilibrio, recuperación tras una caída y navegación. La compañía afirma que el operador conserva el control de cada acción crítica.
-RobotCrew dice: El apellido “semi-autónomo” aquí viene con una letra pequeña importante: el humano sigue en el puesto de mando.-
Minerva también describe sus bucles de control como de baja latencia, pero no publica cifras de latencia, tasas de éxito, duración de las pruebas ni frecuencia de intervención humana. Sin esos datos no se puede medir cuánto trabajo hace el sistema por sí mismo, ni comparar a Roger con robots de desactivación de explosivos ya utilizados o con otros humanoides. La descripción funcional procede de la empresa, no de una evaluación independiente.
La distinción importa en un entorno de riesgo. Si la persona manipula el robot a distancia mientras la IA mantiene funciones de equilibrio y navegación, la arquitectura puede alejar al operador de la zona peligrosa; no elimina la necesidad de comunicaciones fiables, procedimientos de parada y una respuesta segura ante fallos. Es una lectura de ingeniería, no una capacidad demostrada por los datos publicados en el anuncio.
Qué se sabe de las pruebas
Minerva afirma que pasó de la idea a un prototipo andante funcional en cinco meses. También dice que completó pruebas presenciales en dos de los diez aeropuertos más concurridos del mundo para aplicaciones de seguridad pública y que está explorando posibles despliegues allí. El comunicado no identifica los aeropuertos, las tareas realizadas, las condiciones de prueba ni un cliente, por lo que esas declaraciones no permiten valorar el rendimiento en operación real.
La empresa sitúa sus primeros pilotos pagados en el otoño de 2026 y habla de despliegues posteriores durante el año. Como el anuncio está fechado el 6 de octubre, esa formulación describe un plan comunicado por Minerva, no una confirmación de que haya contratos activos o robots trabajando con clientes. Tampoco se publican cifras de unidades, horas de uso, intervenciones completadas o fallos.
-RobotCrew dice: En robótica, “lo probamos en un aeropuerto” necesita un poco más de mapa: tarea, duración y condiciones incluidas.-
La pregunta para el piloto
La ronda puede dar a Minerva margen para convertir un prototipo en una herramienta evaluable en campo, pero el anuncio no detalla cuánto capital se destinará a cada fase ni ofrece especificaciones completas de Roger. La próxima evidencia útil será un piloto descrito con tarea concreta, supervisión humana, tiempo de operación y resultados, además de los límites que obligaron a intervenir o detener la prueba.
El planteamiento tiene una lógica clara: que una persona experta use sus manos y criterio sin acercar su cuerpo a la zona de peligro. Falta comprobar si el robot puede repetir la tarea con fiabilidad, qué apoyo requiere y cómo responde cuando algo sale del guion. Hasta que aparezcan esos datos, Roger es una promesa técnica interesante y todavía pendiente de validación pública.
-RobotCrew dice: La demostración abre la puerta; la hoja de datos y el piloto con números deciden si el robot puede cruzarla.-


